Ahora Leyendo
Forte, una rave al más puro estilo medieval

Forte, una rave al más puro estilo medieval

Una nueva edición de Festival Forte llega a su fin dejando al público sin aliento. Tras más de 100 horas de música non-stop, Montemor-o-Velho volvió a la normalidad (y al silencio) y el equipo de theBeatcom pudo hacer balance: el cansancio, las picaduras de mosquito y la suciedad acumulada no eran comparables con la euforia desprendida a lo largo del festival.

Festival Forte, un evento que fusiona la experimentación artística con el ambiente rave que en los años 80 y 90 se respiraba por aquella zona, no dejó duda de que allí se iba a disfrutar. Una interesante mezcla de clases de artistas y techno, precios populares, amabilidad de la organización y una simpatía general entre los asistentes nos acompañaron los 3, 4 e incluso 5 días que bailamos tanto dentro del castelo como en la pista de baile improvisada junto al campamento. Un camping místico y ecologista, donde los acampados descasaron y disfrutaron de la experiencia con la naturaleza pero al que puntuamos negativamente en cuanto a sus aseos se refiere. Aunque el apoyo de theBeatcom a la ecología y, por lo tanto, a la iniciativa que en los baños de Forte se llevó a cabo con el compost, sea completa y absoluta, la falta de mimo y cuidados básicos nos dejaron una sensación un poco más amarga de la experiencia vivida y un olor difícil de olvidar. Sin embargo, la animada atmósfera musical y artística hicieron de Forte Festival una experiencia innegablemente positiva.

DÍA 1

Tras las largas horas de viaje, las cuales se duplicaron por una injusta e improcedente anulación de última hora del bus oficial que viajaba desde Madrid, el asentamiento del campamento base y el debido preparativo para las largas horas de baile, nos encontramos subiendo en las blancas y luminosas escaleras mecánicas habilitadas para el ascenso al Castelo de Montemor-o-Velho. La experimentación y los sonidos pisteros de Byetone y Apart fueron los encargados de inaugurar la fiesta por un tardío cambio de horario y el Live de Nathan Fake fue el que nos dio la bienvenida. Sus sónicos rugidos, sonidos distorsionados y bailes de synth, que sonaban con una acústica limpia y contundente de los altavoces d&b audiotechnik, fueron perfectos para adentrarse entre las murallas y dar los primeros bailoteos en la arenosa pista de baile con temas como Never I Have Ever de Nicolas Jaar & Will Epstein.

Clark fue el siguiente en hacer acto de presencia. Voces cinematográficas, asemejables por momentos a Enya, luces envolventes y dos bailarines con vestimenta futurista, que fueron los encargados de la performance, acompañaron al artista en todo momento creando una obra musical cuidadosa y reflexiva. Con un melódico y dramático Live con temas propios como Empty the Bone Thugs of You, Slap Drones, de su último álbum Death Peak, o Thank You For The Music, que sonó en el aftermovie de Dekmantel 2015, mantuvo al público bailando libre y enérgicamente al fresco de una noche de verano portuguesa, expectante por lo que aún quedaba por delante.

Un cambio de atrezzo que perpetuó la sobriedad y pureza musical y un ambient como el de Champagne Ceremonies nos guiaron por el siguiente set del sueco Jonas Rönnberg aka Varg. Nos adentramos un poco más en la oscuridad con un puro «mentaleo» como el de su propio track Heroine I (CK) o Secret Solutions de Rune Bagge y pudimos empezar a levantar polvo mientras nuestros cuerpos se abandonaban a la siguiente actuación.

Kangding Ray apareció en escena. Mientras una elegante mezcla de melodía y sintetizadores alimentaba aún más esa atmósfera envolvente, donde el techno tomaba formas espirituales y la mente encontraba la paz, el amanecer fue poco a poco haciéndose presente augurando así el final de la primera jornada.

Pero aún quedaba uno de los platos fuertes: Blawan. El británico preparó un set lleno de ácido y beats crudos que fueron transformándose en temas más calmados y con menos graves del deep dubstep, como People in motion de Frank De Wolf, para amansar a las fieras que danzaban en la arena sin pensar en que el castillo cerraría su primera jornada de festival muy brevemente.

Los bombos cesaron finalmente y los asistentes fueron marchándose bifurcando sus caminos entre los que prefirieron alojarse en otras comodidades y los aventureros que acampaban como buenos festivaleros. Aventureros que fueron arropados por el mágico escenario del camping con sonidos ambient y deep de los dj que se encargaban de aclimatar la zona chill a lo largo del día.

DÍA 2

Un Lucy melódico y elegante fue el comienzo de nuestro segundo día de aventuras en Forte. El que consideramos fue uno de los sets más interesantes de la noche compaginó acordes desde jazz como el del mitiquísimo tema de Saint Germain, Rose Rouge, con el público coreando «I want you to get together«, hasta sonidos tan estroboscopios como los de Plastic Dreams de Jaydee o el runrún mental y metálico de Rhyw en el tema de Sylvan o Fringe de Chevel.

El listón quedó muy alto para Peder Mannerfelt, que supo mantener el nivel con su Live. Un juego de sintetizadores, voces metálicas y muchos ritmo dubtechno, como el de su tema con Hodge All My Love, fue perfecto para marcar el ritmo constante que nuestros cuerpos bailongos adoptaban como propio y natural. Era tal la energía que se respiraba en el ambiente que hubo momentos de psicosis con performance improvisadas por parejas de baile de todas las edades.

Esa constancia musical, aliñada con la contundencia seca y metálica de Oscar Mulero, fueron claves para que la pista estuviera a rebosar. Su set se dirigió entre lo rotundo y lo áspero, con el público arremetiendo salvajemente sus pies contra el suelo al son de Deep Blue de Eric Fetcher o Ephedrin de Gabor Sztranyovszky y con visuales que te adentraban en un viaje intergaláctico.

El comienzo sublime de Jeff Mills captó aún más la atención del público. Suaves melodías con eco y los impresionantes visuales de estatuas antiguas en 3D despertaron a aquellos que tras un set más plano de Oscar Mulero se encontraban aletargados. El estadounidense eligió tracks como Sublunar de Sciahri, Early Days de Staffa Linzatti o un remix de su célebre The Bells para darle al set ese toque tan suyo. Como era de esperar, su nueva Roland 909 también estuvo presente la segunda mitad de la actuación, ocasión en la que el artista se puso alegremente a jugar con sus «cacharritos» mientras los d&b audiotechniks desprendían un ritmo y alboroto metálico no tan afortunados para los cuerpos bailongos que intentaban ir en armonía.

Una pista de baile algo más vacía tras los dos sets más afamados acogió al último pero al más probable hombre de la jornada. DVS1 demostró por qué está en el podio y es residente de Berghain con temas como Autobahn de T’awi y un remix del tema Blue Coast de Several Spirits en un set cargado del techno más puro y deep, la armonía más underground y los entusiasmados ritmos que retenían los brincos del público hasta el último segundo del set.

DÍA 3

Con la triste noticia de la cancelación de Traversable Wormhole, el otro alias de Adam X, comenzamos la última pero más significativa jornada con 22 horas por delante. Nuestros cuerpos irregularmente descansados estaban preparados no solo para el largo trayecto, sino también para el seductor line-up que nos deparaban el sábado noche y el domingo. Una mezcla de lúgubres samples, dark pop electrónico como el de Linea Aspera en Mallaron, un lenguaje lleno de cajas de ritmos y sonidos tribales, y el resurgimiento del EBM (Electronic Body Music) fueron los protagonistas en el primer set del sello Hospital Productions con Phase Fatale a los platos. Como si de la llamada a una guerra de baile se tratara, una recreación androide del dj a tiempo real en las dos enormes pantallas se marcó desde temas retro electro, como el remix de Everyday Is Halloween de Ministry, pasando por techno más hondo y mental como en 3.33 de Modular Phaze y Onyx de Heiko Lau, o el contundente ritmo de Zieht Mich de Schwefelgelb, y rematando la faena con un tema de culto de los 80 de la «Ruta Destroy» valenciana, aka la «Ruta del bacalao»: Stranger de Clan of Xymox. El que consideramos uno de los artistas más potentes de todo el festival, instauró verdadero ritmo y puro amor por la música en el foso, lugar de culto, hogar e incluso gimnasio de los cuerpos bailongos allí presentes.

Un Vatican Shadow divertido y excitado llegó en el hype de la fiesta. Mientras sonaban tracks como Collation, el acid remix de Maxim Kuznyecov a Parallax Breakz, o elegantes producciones propias como More Of The Same el dj demostró ser el alma de la fiesta invitando a cerveza al público y arrancándose a bailar de un lado a otro del escenario. Pero el espectáculo no duro mucho más, abandonándonos a nuestra suerte nada más haber transcurrido 30 minutos.

Shifted cambió el rumbo de la noche sorprendiéndonos con sexys mezclas etéreas como Never Have I Ever, colaboración de Nicolas Jaar y Will Epstein, pero conduciéndonos de nuevo hacia el lado oscuro con maravillas como No Exit de Planetary Assault Systems o el cinemático techno de Dr.Bones de Dickson & Hill. Una interesante selección musical, acompañada de atrayentes visuales que jugaban con ilusiones e imágenes embrujadas, caracterizaron el dinámico set que subió de categoría a Hospital Productions, record label del que es partícipe.

Por si no tuvimos suficientes actuaciones peculiares, con el Live de Ninos Du Brasil  sufrimos un completo mind-blow. Fue una actividad completamente distinta a todas las anteriores, criticada a la par de agradecida, que transformó el ambiente negro y espacial en una electro-batucada. El que podríamos denominar como el «Safri Duo del techno», coloreó la noche con sus extravagantes sombreros de guirnaldas y visuales en tonos vivos, mientras cobraban vida temas propios como Miragem, Condenado Por Un Idioma Desconhecido o Tupelo, que animó a uno de los integrantes, Nico Vascellari, a lanzarse entre el público micrófono en mano.

El temido amanecer del último día de Festival Forte llegó y con él, Ron Morelli. El público, aunque algo desorientado por el cambio de ritmo entre actuaciones, volvió a cobrar fuerza como si los primeros rayos solares los hubiera cargado. Aunque, posiblemente, las vibraciones underground de Symphony de Mirko Worz ( Franx Remix) o Pleasure Dome de Armando que el neoyorkino repartió tuvieron su influencia. El denominado «noise artist» nos deleitó con melodías experimentales que danzaban entre dance, trance, ácido, techno y su particular experimentación de synths y graves; un remix que cautivó a los asistentes, dejando la tesitura perfecta a la próxima artista.

La rusa Dasha Rush fue la siguiente en ponerse a los platos. La acertada, aunque no sublime, dj cumplió con su deber con remixes como el de Orphx para Signs de Ricardo Garduno o el de David Forbes para Undo The Silence de Pulser feat Josie y mixes originales como Krakpot de Plastikman, aka Richie Hawtin. Sin embargo, ni sus cósmicas transmisiones llenas de synths, dub y techno, ni la organización, que nos facilitó sombrillas y nos duchó con un mágico agua con el que uno de los promotores nos deleitaba, pudieron evitar que el cansancio se hiciera presente en nuestros cuerpos tras las largas horas (y días) de gozo.

Debatíamos sobre si las las ganas de seguir bailando estaban aún en su culmen o, por el contrario, debíamos ir a descansar un poquito. Ellen Allien, no obstante, no nos dejó elección y nos raptó durante largo rato con considerables bombos como en Voltumna de Luca Agnelli o la estratosférica melodía de Nigthcall de Boston 168. No obstante, aunque la música nos envolvía y nuestras mentes fluían, decidimos dar un respiro al cuerpo para volver pocas horas más tarde y cerrar el festival por todo lo alto.

Volvimos al castillo cuando Le Fux sonaba. Era el turno de Marco Haas, más conocido como T. Raumschmiere. Las etéreas producciones propias como Zwerg, al igual que el tema con el que nos dio la bienvenida, junto con sonidos más espaciales como los del remix de Shinedoe a Dream Yourself Awake, contribuyeron a nuestra vuelta a la rutina de los últimos días: dejarnos llevar por la música.

Las revoluciones fueron bajando y nuestros cuerpos relajados pudieron flotar durante la actuación del último dj en darle al play: Michael Mayer. Mientras sonaban tonos deep, techno, break, house y hasta toques ácidos de temas como Sonic Pressure de Man Power, Distortion de Emi Galvan, Serenade de Timothy ‘Heretic’ Clerking o From: Disco To: Disco (Adam Port Remix), las sonrisas de los asistentes evidenciaban las energías positivas que existieron entre las murallas del castillo. Love Is In The Air fue el tema que sonó cuando pensábamos que la experiencia Festival Forte 2017 llegaba a su fin, pero el alemán, devoto de la música, nos regaló unos minutos más de baile.

Castelo De Montemor-o-Velho fue testigo del culto a la música electrónica, al buen rollo, a la ecología y a las experiencias naturales y mágicas, dejando un buenísimo sabor de boca a los cientos de asistentes al evento. Personas que viajaron desde distintos puntos del mundo que abandonaron el fuerte paseando y comentando la euforia desatada en el evento. Una cita que marcaremos como uno de los imprescindibles y al que esperamos acudir en su próxima edición preparados para una nueva guerra.

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

Ver también

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardarGuardar

GuardarGuardar

GuardarGuardar

View Comment (1)

    Leave a Reply

    Your email address will not be published.

    Diseño y desarrollo web por: Marketing del Norte

    © 2020 theBeatcom.
    All Rights Reserved.

    Scroll To Top