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LO MEJOR Y LO PEOR DEL SÒNAR 2017

LO MEJOR Y LO PEOR DEL SÒNAR 2017

Edición marcada por el récord de asistencia 123.000 visitantes.

El festival Sonar Music Creativity & Technology, ha batido récords en esta edición que acababa el pasado domingo 18 de junio. 123.000 visitantes, 8.000 más que en la pasada edición dejan una marcada ascensión en las cifras finales, lo que hace prever un crecimiento exponencial los próximos años junto a la mejora económica general. El próximo año Sonar celebrará su 25 aniversario en 2018. Más de 100 países representados en esa cifra de visitantes, más de 5.500 profesionales acreditados y más de 2.000 empresas de las industrias creativas, tecnológicas o innovadoras participantes del también exitoso Sonar+D.

Sònar es más que un festival de música electrónica. Es un encuentro de profesionales del sector de referencia mundial, es una circunstancia idónea para aprender, para conocer y como no para adentrarse en el mundo tecnológico de la música actual que tantos seguidores mueve. Sònar es cultura, exposiciones, instalaciones, arte visual y sonoro, canaliza, da cabida y muestra a los ojos del mundo lo que en cualquier otra parte sería imposible. Fuente de aportación económica a la ciudad de Barcelona y portadora de imagen de marca, todas las ciudades deberían tener su Sònar.

Con la experiencia de haber vivido una excepcional edición y la tranquilidad de hacerlo desde nuestro sofá, podemos realizar un ejercicio de alabanza y crítica relativos, absolutamente subjetivos, ya que podremos leer seguramente lo contrario o simplemente otros ejercicios similares con nombres propios diferentes, lo que hace más grande si cabe al festival de música electrónica más importante del mundo.

Mejores conciertos

Nicolas Jaar

Simplemente brillante. Solo Nicolas podría hacer una intro de más de 10 minutos y llevar en volandas al público al éxtasis del baile. Pudo interpretar temas de su nuevo álbum Sirens, como No, con un flow en directo fuera de lo normal. Embriagador, fue como si el noise, ambiente, house o la mismísima cumbia nos abrazara de tal forma que nuestros cuerpos se estremecieran al son que el maestro Nicolas ordenaba. Jaar ha culminado una carrera en ascensión constante, ya no es una promesa, es un verdadero ídolo de masas con una legión de seguidores cada vez más importante.

Justice

El dúo francés, derrite el escenario. Su sonido sigue siendo firme, corrosivo, a pesar del synth pop que practican en la actualidad, no dejan de sorprendernos con algo que se le presumía directamente a Daft Punk, lo sublime en directo, mezclando su propios temas, ofreciendo versiones, mushups de temas propios haciendo las delicias de un público radicalmente entregado. Una escenografía con las luces brutal con unos sistemas de iluminación colgados con poleas y constante movimiento y cambio de color e intensidad que dan un interesante carácter al vivo. Es como si trasladáramos la personalidad del dúo a todo lo que les rodea. Y como no, la cruz que siempre les acompaña y que define lo que son, auténticos profetas de la electrónica.

Soulwax

David y Stephen Dewaele ofrecieron algo inédito. Un concierto a tres baterías y no escuchar ni un solo golpe mal dado, fuera de lugar o de tempo. Sencillamente apabullante lo de la formación de Soulwax. Mezcla de electrónica con actitud rockera, suaves voces con bajos electrizantes, ritmos tribales y redobles a seis manos inauditos, es posiblemente el concierto que mejor sonido ha tenido en todo el festival y que mantuvo a pesar de la hora despierto a más de un cadáver.

Peores Conciertos

Elysia Crampton

La artista de Virginia que actuaba en el SònarComplex, ofreció un concierto absolutamente prescindible. Esto ocurre cuando pretendemos crear algo a la altura de Squarepusher, Amon Tobin o Aphex Twin. Pues eso, que quedamos a medio camino entre la incredulidad y el sinsentido. Por más que uno quería darle la oportunidad de seguir allí, los espectadores huían en masa, tras comprender que allí no había una artista ofreciendo un concierto, era un productora de sonidos que quería impresionar con su sintetizador colgado en bandolera y cambiando de preset cada diez segundos, agotador.

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Nosaj Thing + Daito Manabe

Muy esperada la actuación del angelino acompañado por el maestro japonés. Incluso se cerraron las puertas del SònarHall para que nadie estuviera en los preparativos. Pero después el concierto resultó de lo más normal, sin sobresaltos tecnológicos, entendiendo muy bien que los escáners en directo y el uso de sus propias figuras sería de lo más complicado, debía serlo, pero el resultado era francamente absurdo con dos figuras de dj perdiendo en la estratosfera girando y girando sin parar…. Sencillamente creo que las expectativas eran muy superiores al resultado final y aunque Manabe sea sin discusión uno de los maestros más reconocidos del arte visual del siglo XXI, este intento por dejarnos con la boca abierta se quedo en eso, intento. Además como una maldición, la PA falló en varias ocasiones, habiendo de retomar el concierto desde cero.

Descubrimientos

Andy Stott

Si bien decir que Andy Stott es un descubrimiento es como afirmar que uno escucha electrónica desde hace seis meses, es confirmar que Andy ha cambiado su registro y ofreció un suculento muro sonoro, juego de pads y ritmos oscuros que alteró el estado del allí presente. Fue como un viaje interior, salvaje, crudo a la vez que placentero. Fue jugando con nuestro subconsciente y encogiendo el espacio tiempo hasta disfrutar de su hora de concierto como si hubiera sido 15 minutos. Andy Stott entró como músico y productor, además salió como mago o hechicero.

Jacques

El francés simplemente nos divirtió y mucho. No vamos a entrar si su house y techno son puristas o lo que hace no tiene nombre. No vamos a entrar si el personaje es inventado o es que es así, no queremos saber si sabe o no sabe tocar la guitarra. Simplemente nos divirtió de lo lindo, a todo un SonarHall, bailando y aplaudiendo sin cesar sus locuras en escena. Un tío con ritmo a la par que síndrome de Diógenes. Mostró en un inicio su más que evidente faceta freak, pero que nos condujo a un estado de felicidad total, danzando bajo sus órdenes. Domina la técnica del loop al vuelo como nadie y lo sabe, lo explota y funciona, vaya que si funciona. Hacía tiempo que no veía a todo el público partirse la caja a la vez que bailaba y reía y disfrutaba simplemente porque en el ambiente había magia y eso sabe crearlo Jacques, por lo que le damos nuestra confianza.

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