Si hubieras nacido vasallo, ¿te hubieras revelado ante tu condición? Hoy en pleno siglo XXI, en el mundo occidental, desde tu perspectiva privilegiada, seguramente sí. Desde que naciste el sistema te ha dicho que eres libre, eso sí, dentro de los límites que el mismo marca, como individuo te has desarrollado con la idea de no ser un esclavo, de no vivir dependiendo de un patrón que hiciera de su voluntad lo obligatorio.

Ahora bien, imagina que desde la cuna te posee un marqués. No eres libre, dependes de él. Le debes servidumbre, trabajas su tierra por poco más que lo mínimo para subsistir y no te permite salir de sus dominios. Si nadie nunca te ha explicado que el vasallaje está prohibido, serías un esclavo más del marqués, no lucharías y seguramente aceptarías tu condición. Es lo que sucede en Inviolata, una finca en Italia. En ella viven Lazzaro y otros campesinos.

Todos ellos trabajan para la marquesa Alfonsina de Luna. La película Lazzaro Feliz invita a reflexionar sobre nuestra condición. Hasta dónde llega nuestra libertad, y si ésta verdaderamente existe o si es una idea que nos ayuda a sobrevivir. Alice Rohrwacher, directora y guionista de la película, compara el vasallaje y la pobreza actual de nuestras ciudades. Viendo Lazzaro Feliz nos acercamos a la duda. ¿Hemos cambiado como sociedad estos últimos siglos o nos hemos anestesiado con los logros obtenidos?

Antes de su estreno en salas españolas, la película de Alice Rohrwacher fue Mejor Guion en el Festival de Cine de Cannes. Lo recibió ex aequo con 3 Rostros de Jafar Panahi. Quitando que de un tiempo a esta parte los festivales no acaban de ser una gran garantía de calidad, siempre es una buena noticia que una mujer obtenga un premio por su guion en Cannes.

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