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Paraíso Festival acerca Madrid al edén musical

Paraíso Festival acerca Madrid al edén musical

Uno de los mayores chaparrones que Madrid haya visto en tiempo amenazaba con romper los exquisitos planes de Paraíso Festival. Afortunadamente, “después de la tempestad, viene la calma” y el tiempo nos dio tregua para que la verdadera tormenta pudiese comenzar en la capital. La primera edición de una hermandad entre música alto standing, mágicas instalaciones de arte y gaming, y una minuciosa selección gastronómica, sin olvidar el buen rollo entre los miles visitantes, no pudo dejarnos con mejor sensación en el cuerpo. El festival de José Morán, co-fundador del FIB, emanó pulcritud, eclecticismo y buen gusto situando Madrid en la escena festivalera actual y un ‘must’ en la temporada 2019, con tan solo una crítica (constructiva esperemos): crear próximas ediciones junto a dj y grupos musicales locales y nacionales que confiamos pueden dar mucho juego en la variedad de elementos que sonaron durante el fin de semana 🙂
Aquí te contamos cómo bailamos y fluímos entre los escenarios Manifesto by Absolut y Club y nos acercamos en ocasiones al escenario Paraíso.
DÍA 1 – VIERNES 8
La primera jornada de Paraíso, localizada en las instalaciones de la Universidad Complutense, no comenzó con buen pie. La lluvia caía a cántaros a escasos momentos de la apertura de puertas ocasionando varios desperfectos en las salidas de emergencia del recinto y obligando a la organización a retrasar 2 horas y media el comienzo del festival. Por suerte, el barrizal pudo ser finalmente tapado por paja y césped artificial y pudimos acceder al recinto alrededor de las 22:30 rumbo al escenario Manifiesto by Absolut, que nace de una fuerte filosofía de pluralidad, igualdad y sostenibilidad, además de presentar el line-up underground más interesante, muy “dekmantelero”.
Nos recibió un Tako juguetón, que quería sacar nuestros movimientos más salvajes con temas a bpm más lentos como Bedjem Mebok (Full Circle Remix) de 10LEC6 o Hashim de Al-Naafiysh (The Soul). El co-owner de la tienda de discos Red Light Records nos puso a un tono perfecto para lo que nos deparaba la noche. Abandonamos la pista a nuestro pesar mientras sonaba Problèmes D’amour para asistir a nuestra cita con Apparat en el escenario Club. El dj y productor alemán que nos acogió con Aoud de Se Mkii experimentó con sonidos místicos y ritmos rotos del techno emocional, IDM y electro con temas de grandes productores como KiNK, Radio SlaveLanark Artefax o Carl Craig.
En el escenario Paraíso nos esperaba a continuación el dúo de pop electrónico HVOB. Paul Wallner nos hizo danzar entre el deep techno a medios tempos y el pop vocal de Anna Müller con los melódicos beats de Ghost o The Blame Game y cerrando con la solidez de Azrael dejándonos en el trance perfecto para la actuación de GusGus. El actualmente dueto de Islandia, compuesto por sus miembros fundadores, Biggi Veira y Daniel Ágúst (una desgracia para algunos fans que amaban a colaboradores como Högni Egilsson), nos llevó a un viaje sexy y ecléctico de experimentación de trip-hop, techno, house y electropop, entre otras variantes musicales, al son de Featherlight, con el que abrió su actuación o sus mitiquísimos temas Crossfade y Over. Por supuesto también sonaron temas de su último disco Lies Are More Flexible demostrando que tras 20 años siguen en la cresta de la innovación y crean verdadera adrenalina en la pista de baile.
Chicago nos esperaba en el escenario Club y tuvimos que abandonar Islandia apresuradamente para poder disfrutar el máximo posible del Live de uno de los clásicos del house, del deep house más concretamente. Larry Heard aka Mr. Fingers nos saludó efusivamente con su Acid Attack y pronto nos activamos con las vibras que el señor del deep nos lanzaba desde sus platos. El minimalista pero expresivo estilo de Heard vino acompañado de Mr. White, que nos deleitó dándole voz a The Sun Can’t Compare entre otras canciones, incluso se marcaron un B2B vocal. El que lanzase hace 25 años su último álbum con Mr. Fingers y este 2018 su último trabajo tras 7 años de parón, demostró estar aún en forma dando al público la caña que pedían cerrando en directo con su legendaria canción Can You Feel It.
Con la mejor energía en el cuerpo nos movimos de nuevo hacia Manifesto. La primerísima actuación de Yaeji en territorio español nos esperaba. Una de las vocalistas más rompedoras de los últimos tiempos en el panorama house nos deleitó con su explosiva mezcla de RnB, pop, house, y lo-fi y bailamos hasta la saciedad a pesar de que su sonido no sonaba demasiado limpio y no quedamos del todo cautivados por sus sensibles susurros, a diferencia de sus generosos bajos. A pesar de los problemas con el sonido, nuestras preocupaciones se esfumaron con la sensibilidad de la surcoreana y nada más sonar los primeros beats de Raingurl se rompió la pista.
Tornado Wallace se puso a los platos con el ritmazo que Yaeji dejó con Got To Have It de Drivetrain y nos dejó sin aliento. El que es uno de los nombres más sonados de la nueva ola de productores de Melbourne presentó un extensísimo abanico de «temazos» (no son simples temas) con los que no dio tregua en ningún momento de su set, manteniendo al público en todo lo alto creemos que intentando hacernos olvidar que eran los últimos bailes de la noche. Consiguió sacarnos nuestro lado más gamberro con Kick It In, pasando por mentales beats de Mutter, hasta las trompetas de Movin’ y acabando con sexys grooves como en Touch Me. Sin duda alguna, la experta técnica y la actitud en los temas y cambios que Wallace se marcó, le proclamó como «el gran tornado» de la pista de baile del primer día in Paradise.
DÍA 2 – SÁBADO 9
Tras un estreno de festival verdaderamente interesante, esperábamos un sábado rompedor. Y así fue. Nos rompió, o nos hizo más fuertes, según se mire. Comenzamos la andadura en el escenario Club con el live de Floating Points con el que el cuerpo se nos convirtió en un ente bailongo mientras temas como Nuit Sonores se hacían con nosotros. Sam Shepherd aka Floating Points, además de mostrar su mejor faceta (por si no fuera ya buena) de Dj, productor y un pulcro experto en música electrónica aplicó en nosotros sus cualidades de neucientífico con su habitual live elegante, lleno de sonidos de house, techno y avant-garde y fluyendo entre nosotros como si se de una nota musical se tratase.

Volvimos al escenario Manifesto, donde Dekmantel Soundsystem nos despertó del letargo con un Go Bang! o un Enter Castillo – Dorothys Forres. Comenzaron fuerte, dejando bien clarito que las mentes detrás del sello y el festival Dekmantel no paran nunca de indagar en los vinilos y las joyas que todo coleccionista electrónico quisiera poseer. El groove del dueto formado por Thomas Martojo y Casper Tielrooij creó el ritmo perfecto entre disco, ítalo disco, house, sonidos tribales, EBM y los tantos tros estilos que nos endulzaron el oído en el escenario de la pluralidad con temas como Heed The Sign con la voz de Nicole Willis, Msichana de Tanzania Soundsystem o Silver Clouds.

Un curioso Palms Trax acompañó durante el set al dúo holandés para ponerse a los platos instantes después. Lejos del habitual set de disco al que nos tiene acostumbrados, Jay Donaldson aka Palms Trax, nos acercó levemente a la oscuridad con el house más vintage y con sonidos del disco tan enigmáticos como en La Rolls – Sure Is, You Turn Me On o Dreamin’ de Loleatta Holloway, pasando como no por ritmos tribales con temas como Africamerica o The Greatest Name That Lives.

Quisimos dar una vuelta de reconocimiento (que no una «putivuelta») para tomar el aire. Nos acercamos al escenario Paraíso donde Róisín Murphy parecía que nos estaba esperando para hit con Moloko, Sing It Back. Nuestro mood nos llevó entonces a la instalación artística de Javier Álvarez. El espacio 360º de paneles luminosos nos rodeó y la música etérea que irradiaba paz nos transportaba a tu propia travesía de descubrimiento, acercándote a la tranquilidad que frente a los grandes altavoces era imposible conseguir. Ese breve rato en el que nos sentamos y nos dejamos envolver por las luminiscencias fue mágico. Nos impulsó a darlo todo en los últimos bailes del festival y Hunee sabía de nuestras intenciones. Con su particular capacidad de infusionar composiciones house, boogie, electro, acid, techno y música africana, Hun Choi aka Hunee elevó el festival hasta la estratosfera mientras una voz grave nos decía «Relax your body, relax your soul» y nuestros cuerpos viajaban entre galaxias con temas de épocas ochentenas como 80’s 80’s de Malibu y llegaban hasta el futuro no muy lejano con Hi Tech Jazz de Galaxy 2 Galaxy. El divertidísimo y heterogéneo set de Hunee hizo que nuestro enamoramiento por la música, y por el artista por supuesto, llegase a niveles de A Greater Love y nos quedáramos vitoreando y suplicando «Yes, That’s What We Need More Of» cuando la sesión llegó a su fin. Fue el indiscutible conquistador de la noche y nos atrevemos a decir que también de todo el festival.

Con todo el hype en el cuerpo acabamos en Club. El sonido de lata (los medios y altos demasiado suaves comparando con los graves cuando estaban en su máximo esplendor) no ayudó demasiado a que se apreciase el arte de Gerd Janson. A pesar de eso, el alemán hizo uso de su versatilidad ante los platos y arrojó temas tan acertados como Neutron DanceI Don’t Wanna Lose de Lime o Perth – KiNK con los que las caderas comenzaron a bailar enérgicamente creando Tru Dancing en la pista. El entusiasmado público disfrutaba con la mezcla de joyas de funk, disco, synth pop, dance y house con las que Janson nos iluminaba como si esa noche no fuera a acabarse nunca. Fue Dj Koze con uno de sus últimos temas, Pick Up, quien activó la alerta cuando comenzó a cantar «I’m guessing neither one of us wants to be the first to say…Goodbye» y los cuerpos bailongos fueron parando poco a poco para dar conclusión a la primera (esperemos de muchas) edición de Paraíso.

El festival que tímidamente fue presentando uno de los line-up y conceptos más interesantes de la época festivalera madrileña asentó sus bases exitosamente en un ambiente plural, libre y rico en materia artística. Las almas (algunos cuerpos llegaron al nirvana) que abandonaban a las 5:30 de la mañana entre sonrisas, vídeos que mostraban los más fanáticos y la alegría que se extendía entre la multitud denotó que los gustos más sibaritas quedaron bastante satisfechas y con el punto de mira en las próximas temporadas y en sus nuevas incorporaciones. La escena underground de la capital tendrá de qué hablar, y también de qué aprender, en los próximos meses, al igual que Paraíso Festival tendrá un arduo trabajo para seguir innovando y crear una nueva edición de semejante nivel o, a ser posible, más potente aún y con artistas nacionales 😉 En theBeatcom se nos hará realmente larga la espera pero nos regocijaremos en el recuerdo de haber bailado los primeros pasos hacia el edén madrileño.

 

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