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Primavera Sound 2018 apostó por la heterogeneidad

Primavera Sound 2018 apostó por la heterogeneidad

Un festival comprometido con la causa femenina y la pluralidad de géneros musicales

Después de la edición de este año podemos afirmar que el festival barcelonés Primavera Sound es el más plural, diverso, heterogéneo y diferente de los eventos top mundiales a nivel musical. Atrás queda la imagen hipster o indie de un acontecimiento que ha sabido mutar, año tras año para dejar el lastre de la imagen centrada en ese movimiento cultural. Por supuesto que Primavera Sound es un festival hipster, pero es que entonces también es un festival de música electrónica y un festival de folk y un festival de trap/hip hop. Son muchos festivales que acaban formando a este monstruo de la mercadería musical. En primera persona hemos sido testigos de una actuación de trap, seguida de una clásica con chanson française, posteriormente una de shogaze, para continuar con hardcore del duro, para acabar con electrónica experimental y techno orgánico. ¿Se puede pedir más? 

Otro aspecto donde el Primavera Sound saca excelente nota es en el apartado de la programación de artistas femeninas. Este año han sido muchas; HAIM, Núria Graham, Lorde, Alicia Carrera, Anna von Hausswolff, The Black Madonna, Christina Rosenvinge, Kelela, Jane Burkin, Charlotte Gainsbourg, Likke Ly, Wairpaint, Eva Geist, Nat Simons, Shanti Celeste, Sevdaliza, Kedr Livanskiy, Björk, Jorja Smith, Josey Rebelle, Kero Kero Bonito, Kelsey Lu, son una muestra, no todas por supuesto. Tal y como ya apuntó Christina Rosenvinge en uno de los debates realizados en el CCCB de Barcelona dentro de la programación del Primavera Pro, -“Vivimos un momento histórico. La nueva ola feminista parece estar calando profundamente. Llevo en estos lares bastantes años y por primera vez que veo un respaldo popular tan increíblemente bestial”. Esperemos que en un futuro cercano se acabe para siempre lo de cobrar menos, tocar en el escenario de mujeres o cualquier tipo de discriminación sobre la mujer dentro de los festivales musicales, tan machistas en toda su historia.

Este año la experiencia del visitante ha sido mejorada por el aumento de efectivos humanos, equipos de trabajadores que sobre la marcha se afanaban a mantener todo lo más pulcro y limpio posible. Este avance se ha hecho notar en todos los ámbitos de instalaciones, zonas culinarias, zonas de baños, escenarios, etc… Por primera vez no hemos visto esos desastres post concierto de vasos de cervezas por el suelo inundándolo todo. Se agradece y mucho que hayan pensado en intensificar estos procesos para ganar en salubridad a la vez que mejorar la imagen del festival de forma exponencial.

El Primavera Sound 2018 vuelve a batir récords con 220.000 asistentes.
En rueda de prensa este pasado sábado por la tarde, el codirector Alfonso Lanza destacó que el festival podría alcanzar entre 215.000 y 220.000 personas a la espera de que el tiempo respetara la jornada de clausura del domingo en el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB).
El Primavera Sound 2018 bate récords con hasta 220.000 asistentes
Casi 6.000 trabajadores en los días de festival, el evento ha contado con asistentes de 126 países, y ha registrado una media diaria de récord de 60.000 personas a falta de datos específicos de la jornada del sábado cuando se realizó la rueda de prensa, en la que se esperaban hasta 62.000 personas, tras las 25.000, 58.000 y 59.000 del miércoles, jueves y viernes, respectivamente.

El público extranjero representa el 60%, 55% el pasado año, y entre ciertos artistas predomina «un público más joven de lo habitual». La próxima edición del certamen se celebrará los días 30 y 31 de mayo y 1 de junio de 2019.

En cuanto a lo estrictamente musical, podemos resumir la edición del festival Primavera Sound 2018 otorgando, subjetivamente por supuesto, los simbólicos premios BEAT que acabamos de inventar sin más:

BEAT + al mejor concierto JON HOPKINS

Fue el último de los conciertos vividos in situ. Pero a la vez fue la mejor forma de cerrar una excelente edición de uno de los mejores festivales musicales a nivel planetario. El maestro del techno orgánico, demostró por qué es uno de los talentos más elogiados y aplaudidos del panorama musical no solo en lo que se refiere a la electrónica. Vivimos una auténtica catarsis, comunión colectiva, una verdadera purga, recorriendo la propuesta estelar del británico. Una constelación de calidad, como es su trabajo Singularity. 

BEAT + a la mejor producción JANE BIRKIN Y LA SINFÓNICA DEL VALLÉS

Abrumador éxito de un concierto programado en el escenario más grande del festival, el Seat, con una sinfónica local, la del Vallés, dirigida por James Ross, y el pianista Nobuyuki Nakajima, autor de los arreglos. Homenajeando a Serge Gainsbourg con la aterciopelada, elegante y frágil voz de Jane Birkin. Una gozada para los sentidos, una sorpresa muy agradable y sobre todo un acierto por parte de la organización arriesgando de tal forma. El público vibró, se estremeció, supo respetar las reglas de una diferente actuación a la que no está acostumbrado y aplaudió agradeciendo a la artista francesa su brillante interpretación, así como a todos los músicos que la acompañaban.

BEAT + al mejor reencuentro DEAD CROSS (MIKE PATTON, FAITH NO MORE)

Michael Allan Patton, presentaba su proyecto de hardcore, Dead Cross. Pura energía en escena. Patton es un claro referente de la música moderna. Lleva en escena treinta años y hay quien lo iguala en relevancia a Kurt Cobain, Chris Cornell, Eddie Vedder o Axl Rose. Fue un increíble reencuentro después de 26 años sin poder asistir a un concierto del californiano.

BEAT + a la mayor sorpresa SPARKS

El dúo formado por los hermanos Mael, Ron y Russell. Con un bagaje a las espaldas de más de 30 años, recordemos que se iniciaron en esto en 1971 cuando el glam, pasaron su gloria en los años ochenta con la new wave, con éxitos comerciales como Cool Places o Bad Manners y volvieron a una segunda juventud en los noventa. Colaboraciones por doquier, con Depeche Mode, Faith No More, Frank Zappa, Elton John, The Roxettes, Morrisey, Franz Ferdinand, etc… Sorpresa no por lo dilatada de su carrera, si no por la excelente calidad de lo ofrecido en directo. Por la impresionante voz de Russell Mael, por encima de todo lo que hemos escuchado….si afirmamos que por encima de todo.

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BEAT – al peor concierto CIGARRETTES AFTER SEX

Normalmente el respeto en un directo es algo que hay que mantener hasta el final del mismo, lo que uno no puede evadir es el aburrimiento, el hastío y apatía que rezuma este grupo de Brooklyn, Cigarrettes After Sex. Bajo una capa de aparente sofisticación, este cuarteto aburre hasta las ovejas con un downtempo muy marcado, tanto que se hace difícil diferenciar sus temas, parecen repeticiones inacabables de sí mismos, llegando al completo cansancio del espectador. Increíble pero tienen su público, no se crean. 

BEAT- a la mayor decepción BJÖRK

La islandesa vino a presentar su último trabajo Utopía. Ya de por si un trabajo nada fácil de digerir en la intimidad personal, con relax, con unos buenos auriculares y mejor sofá. Björk lideraba y de largo el protagonismo en la edición de este año en el Primavera Sound. Era sin duda el Primavera de Björk. De hecho ha sido el espectáculo más multitudinario de esta edición. Pero por más que queramos entender a la artista con su nuevo paradigma sonoro, más cuesta arriba se nos hace. Hay que aplaudir el trabajo que realiza, músicos excelentes por supuesto, escenografía complicada, visuales de alta calidad, interpretación vocal magistral… pero todo esto no es suficiente. Björk se ha enrocado en su mundo, de hecho tenemos la teoría de que la artista, está creando su mundo, incluidos los sonidos con los que hacer música, aquí es ayudada por otro genio de la rareza como Arca. Está creando nuevas formas de sonoridad, experimentando con la teoría musical, nuevas funciones armónicas, formas musicales, etc… Ella ya no está en el mundo de los músicos terrenales, ascendió. El problema, que el resto de los mortales, seguimos aquí y nos cuesta mucho entender sus creaciones y más siendo presentadas ante 40.000 personas. La decepción llega sobre todo por la negación del pasado que observamos constantemente en los músicos de hoy día. No interpretar una canción maldita que ha sido tu mayor éxito, Radiohead con Creep (actualmente ya vuelven a tocarla, a regañadientes), Madonna no interpreta nada de Like A Virgin, REM no interpreta en directo Shinny Happy People porque la aborrecen, U2 no interpreta ningún tema de su trabajo Pop o el horror que sentía David Bowie por su tema Never Let Me Down. Pues bien, Björk ha entrado en ese estatus de artistas que aborrecen parte de su trabajo y no lo interpretan en directo para el desencanto del público en general.

Felices de haber estado en otra edición del festival barcelonés, recuperados en parte de las funciones motrices y articulares, en extremidades inferiores sobre todo y con la ilusión y el recuerdo de haber podido vivir un gran evento, despedimos no sin antes recomendar a todos los que todavía no hayan podido asistir, que lo hagan en 2019, la música les mantendrá cuerdos para el resto del año.

 

 

 

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