Ahora Leyendo
Tricky, maestro de ceremonias

Tricky, maestro de ceremonias

Crónica del concierto ofrecido el 04/02/18 en la Sala Bikini de Barcelona

En la noche del domingo 4 en la Sala Bikini de Barcelona, Tricky presentaba su último trabajo de estudio “Ununiform”. Un excelente disco del que ya habíamos dado cuenta anteriormente.

La sala Bikini presentaba una buena entrada, diríamos que casi lleno, eso si, con un público mayoritariamente de mediana edad, prueba fehaciente de la longeva trayectoria del artista Británico.

Había oído que Tricky era uno de los artistas más odiado por los fotógrafos de prensa musical. Chico “malote”, difícil, con un oscuro carácter…. nada más lejos de la realidad. Esa fama se debe a la claustrofóbica penumbra, a la oscuridad en la que se desenvuelve todo el concierto, bajo un hilo de color azul y rojo, únicas licencias lumínicas junto a la devastadora luz estroboscópica, cuya utilización debería ser abolida de inmediato por la OMS.

Tricky realiza esta gira acompañado en escena por la voz de la cantante polaca Marta Zlakowska, con la que pudimos charlar y conocer de primera mano como es que su camino se cruzó con el de la leyenda del triphop. Quiso la caprichosa fortuna que Tricky se quedara sin voz femenina unas horas antes del show en Crakovia. Y es así como emprende una rauda búsqueda por una cantante local que supliera la gravísima pérdida. No es un secreto para nadie que el poder del networking (lo que mi generación llamaba los “contactos”) es primordial en el ámbito musical, y es así como esa tarde, este rindió frutos al encontrar a Marta con Adrian. Él le pidió una canción polaca, ella le cantó un tema que se sabía de su último trabajo, a él le gustó y le ofreció unirse a la gira…el resto, como reza el cliché, es historia. Que suerte la de ambos y la de los que así pudimos escuchar la cálida y aterciopelada voz de Marta.

En efecto, defendió con su simpleza y cálida voz el concierto, cediendo el protagonismo en todo momento al de Bristol apartándose literalmente a un lado en escena. Además junto a Marta, Paul Murray en la guitarra y Luke Harris un impresionante batería, aunque yo diría que para Tricky es más que un simple batería, ya que su actividad va más allá de la simple interpretación. Lanza loops, grabaciones, etc…, un auténtico metrónomo, pudiendo afirmar que el concierto fue suyo.

Tras una intro a lo Ragamuffin donde Tricky permaneció en todo momento de espaldas al público, comenzaba el show del británico con sus primeros hits de “Ununiform” New Stole, Armor o Wait For Signal.

Desde este momento Tricky se diluyó, su voz se difuminaba entre las secuencias grabadas, la contundente batería, los ritmos guitarreros casi metaleros, la voz de Marta, todo intento por parte del de Bristol fue inútil. Ahí empezaron los problemas para Tricky dado que todo estaba perfectamente ecualizado excepto la voz del artista. Ante las protestas del público que veía como se desarrollaba el concierto sin poder oír la voz del de Bristol.

A la vuelta de un parón obligado por el maestro de ceremonias, los músicos interpretaron “Dark Days”, una versión de Portishead que hizo las delicias de los fans, excelente una vez más Marta soportando todo el peso del concierto en ese momento, despertando las protestas del público que quería ver a Tricky, mientras éste permanecía entre bambalinas.

Ver también
lev matadero festival

A partir de la vuelta de Tricky a escena, fueron interpretando tema tras tema, con más intensidad, “Parenthesis”, “Nothing´s Changed”, “The Only Way”, “I´m not Going”, etc… Liderados a golpe de señal con su brazo, los músicos realizaban subidas o bajadas de intensidad al más puro estilo Prince, es cierto que imprimió mucha más garra al show, además de finalizar los problemas de voz. Aunque a veces se alargaba en exceso con los temas, estirándolos hasta la saciedad.

Pero sin duda, esta segunda parte del concierto fue la mejor, dado que pudimos oír la voz de Tricky, sus susurros, a la vez que comprobar que el artista entraba en uno de sus peculiares trances, con los típicos estirones de camiseta, espasmos y movimientos marca de la casa. Cierto que en la recta final, imprimieron una contundencia a base de ritmos y distorsiones al sonido que en estudio no podemos apreciar. De tal forma que podríamos constatar un épico final.

En realidad se nos hizo muy breve, apenas una hora y treinta minutos y probablemente Tricky podría mostrar más empatía con el público, pero creemos que si esto fuera así, no sería Tricky.

Adrian Thaws sigue haciendo honor a su apodo, pero en el fondo, éste es su roll, como lo tuvieron otras estrellas del rock, Tricky es un atormentado espectro en la penumbra del escenario que siente y vive como pocos su música, alcanzando un nirvana y es ese el verdadero encanto del británico.

View Comments (0)

Leave a Reply

Your email address will not be published.

© 2019 theBeatcom.
All Rights Reserved.

Scroll To Top