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Un lustro de oscura serotonina en el Forte

Un lustro de oscura serotonina en el Forte

Cumplir 5 años de vida no es fácil cuando se trata de un festival underground (una maravillosa rave) que da bastante más de lo que recibe. Injustamente maldecido -el robo del trailer con parte del equipo de sonido Lambda Labs fue la triste guinda del pastel-, y con bastante poco éxito en el crowdfunding, la amenaza al castillo de Montemor-O-Velho era real pero no pudo con todos los caballeros oscuros que llegamos de distintas partes del mundo para flanquear el Forte, nuestro hogar y lugar de culto durante casi 100 horas (sin contar con las ya vividas en ediciones anteriores). Sinceramente es de agradecer que exista ese halo de culto, mágico, de ensueño y esa humanidad que se respira dentro del ambiente tan “techy” y oscuro, futurista a la par de medieval, ya que sino no existiría esa complicidad entre sibaritas musicales, ni las sedientas mentes por idénticos bpms o los cuerpos hambrientos por vibrar que dan vida a Forte Festival, ubicado una fortaleza que ha dominado durante siglos el valle que lo rodea. Afortunadamente, a pesar de las adversidades, la utopía electrónica que nos tuvo depresivos días tras la edición 2017 sucedió un año más, dejándonos con el cuerpo molido durante semanas pero esta vez con más serotonina en el alma y el orgullo de poder decir alto y claro que #ISAVEDTHEFORTE.

DÍA 1 – JUEVES 30 DE AGOSTO

Acudimos al Castelo por segundo año consecutivo con ganas de que sus murallas nos recordaran la liberación física y experimentación musical y mental vivida en la pasada edición. Cruzamos el arco con ímpetu; la galaxia llamada Forte nos esperaba y llegábamos tarde al encuentro. El amargo sabor de habernos perdido el Opening Performance de Pantha du Prince Feat. Bendik HK, con Live A/V inclusive, se fue poco a poco dulcificando mientras subíamos hacia la iglesia que preside el castillo y nos invadían los sonidos cibernéticos de Very, Very, Slightly Curved con los que la austriaca Susanne Kirchmayr, Electric Indigo, nos recibía.

No tardamos ni un segundo en acompasar nuestros pasos a las proyectiles que ésta lanzaba y fuimos cayendo hipnotizados por los visuales de Malo Lacroix, el encargado de deleitar nuestras retinas durante el festival -¡Merci beaucoup Mr. Malo!-, hasta llegar a la pista y dar comienzo a la batalla medieval. La intensidad de los ataques de la compositora, dj y creadora de female:pressure, que destacaban por la temprana hora pero que asimilamos como primer chute de technazo, no tardaron en verse apagadas por el Live Surround de su pareja Robert Henke aka Monolake. Ya sea por los diversos fallos técnicos del comienzo o por el cambio a una línea más profunda y mental que su predecesora, Henke no supo calar tanto en el público con su collage sonoro de ritmos rotos de IDM, dubtechno y melodías más minimalistas. Aunque la combinación musical fuese interesante y estuviese acompañada de láseres de alta precisión (véase su proyecto Lumière como ejemplo), el que es uno de los fundadores del software Ableton se encontró con unos Lambda Labs mal ajustados – no se apreciaba bien la infraestructura que se suponía debía rodear sonoramente la pista con 2 torres frontales y refuerzos al fondo – y un público que pedía bastante más caña a esas horas de la noche -como para no pedirla tras el caramelito que Electric Indigo nos puso en la boca-. Sin embargo, como si una alerta hubiera saltado en su cabeza, el alemán cambió su rumbo y despidió su directo en tono drum and bass coloreando un poco la sombría pista.

Continuamos nuestro viaje con otro Live (palabra que destacaba este año en el cartel); esta vez, era el turno de Stanislav Tolkachev. Algunos consideran que tiene un don creando música difícil de mezclar, posiblemente porque su mente artística -también ha hecho sus pinitos como fotógrafo– no se limita a los oídos, sino a recrear una nítida imagen en la mente de sus oyentes; la de la noche del jueves, una clara proyección de sus deseos por dejar su particular huella ucraniana. Las magnéticas melodías que nos llegaban desde sus platos nos llevaron por un paseo sónico que comenzó «suave» pero poco a poco fue llenándose de intenso techno, acid y electro hasta llegar a dar bastante caña. Tolkachev dio rienda suelta a su mente y así hicimos nosotros también, hacia la estratosfera experimental.

Tocamos techo con Umwelt, el mejor de la noche sin duda. El músico y activista desde los comienzos de las raves dejó bien claro de que se trata de unos de los productores franceses más prolíficos de la escena actual. Atacándonos con artillería pesadísima pensada para levantar polvo en la pista de baile (el deseo de cada uno de los allí presente) con temas como Play Some Rave For Me o The Grind (Valentino Kanzyani Remix), Umwelt nos guió hacia su Perception Of The Heaven: una atmósfera gabber, techno salvaje y dulce melancolía tintada de electro -y unas miles de partículas de polvo, claro-.

No cabíamos en nuestro gozo, track tras track el francés nos mantuvo arribísima. Nuestras zapatillas parecían estar a punto de despegar, la rave se hacía con el castillo y creímos coronar la noche. Pero tras la tormenta -de arena- llegó la calma, y nos vimos adentrando en la parsimonia de Oscar Mulero. Aunque el pasado año utilizásemos términos como «rotundo», «áspero» o «salvaje» para referirnos al set del dj, productor y dueño de Warm Up y Pole Group, este año nos quedamos con «mental» y sobre todo,»lineal». Con producciones propias como Texture (Shlømo Remix) o la constancia melódica de Telekinetic Structure que sonaban en largo recorrido y con pocos cambios de ritmo, Mulero amansó tanto a las fieras que algunos decidieron volver a sus cuevas antes del amanecer. Por momentos sonaban ácidos misiles (Vetta) a lo Donato Dozzy (encargado del cierre absoluto del festival) pero el que lleva más de 20 años al frente de la escena ibérica no supo mantener el hype con su progresión musical y rebajó la emoción al primer amanecer de Festival Forte 2018.

DÍA 2 – VIERNES 31 DE AGOSTO

Descansados y con ganas de mucha, mucha guerra -cruzábamos los dedos para que la batalla fuera más «sangrienta» que la víspera- llegamos a tiempo para el cierre de Anastasia Kristensen. Con su habitual torbellino de estilos nos balanceó del techno al electro flotando de mientras en burbujas de break para dejarnos listos para la explosión artística que traía Alva Noto.

De pronto, quedamos hechizados. Unas hipnóticas ondas, como si de un oscilograma se tratara, se hicieron con nuestras retinas mientras Carsten Nicolai aka Alva Noto se presentaba cautelosamente ante la pantalla y creaba en directo su ritual científico-audiovisual en tonos IDM y downtempo. El alemán, meticuloso creador de su propio código, acústica y símbolos visuales, presentó una perfecta simbiosis ocular y auditiva que nos condujo por nuestra propia red eléctrica mediante sus producciones Uni Blue o Uni Mia o temas como The Orbiter de SP-X hasta alcanzar la perfecta introspección y paz mental. Un set verdaderamente mágico.

El encantamiento acabó cuando entró en escena Marum. El creador del colectivo Rabbit Hole en Lisboa, que contaba con una hora más de actuación por la cancelación del live de Planetary Assault System aka Luke Slater -lo que nos entristeció mucho-, llegó con hambre de romper esquemas y dejar su marca, como lo ha ido haciendo en su show mensual Vantablack en Rádio Quântica donde además de compartir música y mixes de invitados también charla sobre la cultura club, el feminismo y el movimiento queer. El portugués, que se estrenaba en la escena festivalera, no se vio nada intimidado por proseguir al rito «AlvaNotoniano» -robo este título por la verdad que contiene; es en serio, de culto- y aunque comenzase más mental con temas como Uncontrol o Eresidae no tardó en ponerse a la ofensiva embistiéndonos con el mix de Steve Rachmad para Work del gran James Ruskin o Void the C-Stem de Wirrwarr (Vsk Remix). Su set surtía efecto, el público recibía los ataques con gusto. El hecho de asegurarse las espaldas con temarracos, ya casi clásicos, como In Your Body de Cosmin TRG o Acid Train de Anetha también tuvo algo que ver, pero el caso era contentar a la pista y aunque no fuese un set impredecible, creó buena imagen entre los caballeros oscuros a los que hizo vibrar -imposible no hacerlo con el nivel de los bajos- por primera vez.

Tras las reverberaciones del luso tocaba cita con la leyenda en cirugía para un ajuste en el body. Anthony Child, más conocido como Surgeon, el que lleva engordando su curriculum desde 1994 con numerosas operaciones en Tresor, Token, Counterbalance o su propio sello Dynamic Tension, entre otros, se presentaba soberanamente ante sus dispositivos listos para operar a sus pacientes vía Hardware Live. El cirujano de Birmingham nos realizó una exquisita craneoplastia comenzando con incisiones melódicas y downtempo hasta que la anestesia nos hiciera efecto y pudiese empezar la verdadera operación, que al son de technazo -con todas letras-y unas visuales elegantísimas reparó todos nuestros cráneos al unísono. Gracias Doctor Child de parte de todos los intervenidos, sobre todo de aquellos que hasta entonces no tuvimos el placer de ser sus pacientes.

Surgeon nos dejó como nuevos y David Sumner nos puso a Functionar, como si se tratase del mejor equipo de médicos underground. Se notaba cierta compenetración entre los sets; años de experiencia (ambos empezaron en los 90) y han trabajado con la misma gente (Regis, por ejemplo, dúo de Surgeon en British Murder Boys y uno de los fundadores del colectivo Sandwell District del que Function formaba parte). El neoyorquino demostró conocerse a los caballeros oscuros recién intervenidos por el cirujano inglés y haciendo valía de su su larga trayectoria en el continente europeo, su residencia en Berghain y la participación en el sello Ostgut Ton, nos activó el ON con melódicos bombazos y una envolvente espiritualidad como el de su tema propio Voiceprint que fueron sumando energía hasta que el amanecer nos halló danzando en una pista de baile realmente sugerente y lista para la sensualidad francesa.

El sol, cada vez más presente, nos dejaba ver las sonrisas de esos cuerpos bailongos que amanecían en la fortaleza junto a nosotros, esperando a ser embelesados por la lujuria francesa de Antigone B2B François X. Complacientes donde los haya, no quisieron desmerecer el ambientazo que había en el castillo y dieron al play invocando a los dioses del techno y procediendo al saludo al sol con la penetrante voz del remix de Clanking para Funeral Songs que nos acarició la cara como queriendo decirnos «espera y verás». La correlación de la tracklist entre ambos fue lanzándonos joyitas como Zwischen Zwei Galaxien o Detonation Vertex con los que poco a poco nos fueron atrayendo a un torbellino de techno de alta tensión. Estábamos destruidos pero nuestros cuerpos se dejaban ir hacia el Higher State of Consciousness al que nos pretendían elevar los franceses. Y lo consiguieron. Tras un loop de intensísimos Secret Solutions para mantener el ritmo, el baile ya no era extremo, sino que éramos pura electricidad. El nexo eléctrico entre viejos y nuevos amigos en la pista era tan mágico que tocó la patata de los 2 dj y acabaron pidiendo ponerse un último tema. Enchanté Antigone y François X, el amor fue Reciproheat. ¡Vaya cierre de segunda jornada!

DÍA 3 – SÁBADO 1 Y DOMINGO 2 DE SEPTIEMBRE

Y llegó la última batalla, día más esperado para algunos. La(s) jornada(s) que el pasado año nos hizo casi invencibles tras más de 20h seguidas hinchando castillos como dirían algunos (son casi 24h de música non-stop), ya se cernía sobre nosotros cual sombra maléfica. Pero para malvados, nosotros, que ataviados con nuestros mejores trajes oscuros quisimos rememorar esa hazaña, o superarla, según lo heroicos que nos fuésemos sintiendo a lo largo de la batalla. Guerreros sí que lo estábamos, por lo menos, y a pesar de la -inmensa- falta de sueño y los dolores musculares llegamos al cierre de Blush Response. Siendo sinceros, damos gracias por no haber llegado precisamente pronto. El live, o más bien el hilo musical -me hago de nuevo con otro concepto; es la perfecta definición-, del cubano-americano no nos cautivó en absoluto pero nos animó a dar un voltio, cerveza en mano, y saludar a nuestros amigos del dancefloor, que en general se encontraban de cháchara por la nula motivación del set.

Pero no nos dio tiempo a conversar demasiado. Uno de los fundadores de Groove Records (ahora Sonic Groove), Adam X, quien el año pasado no pudo brindarnos con la presencia de su otro aka Traversable Wormhole por asuntos familiares, llegaba enérgico como pocos. Al igual que lleva haciendo años desde sus ilustres comienzos en NYC, fue creando texturas de EBM, techno e industrial con temas como Submissive Gesture o producciones propias como Antagonistic o Coercive Persuasion y añadiendo vocales en directo, micrófono en mano, hasta que el sistema de sonido decidió reventar. Tal estaba siendo su ímpetu y buen hacer por desafiar los oídos de los más sibaritas que esos incómodos minutos de silencio musical, sobre todo para el artista, se llenaron de vítores, aplausos y gritos de ánimo. Un lujo sentir esa gratitud hacia un artista. Merecidísima ovación.

Tras la eficaz -incluyendo el parón- actuación de Adam, llegó el pirata informático, The Hacker. El que algunos encontraron desubicado en el line-up y en el horario, nos pareció un soplo de aire fresco, perfecto para navegar. Cierto es que el electro y acid house que predominaron en el set fueron demasiado meláncolicos para los caballeros más oscuros, pero mientras sonaban The Warehouse de su aka Amato o el remix de Dj Yoko a The Wrath of Nia nosotros estábamos navegando en el espacio cibernético y recobrando energías para lo que nos acontecía. El pirata no estaba siendo un Freak-A, nos avisaba que se avecinaba tormenta.

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El silencio se hizo presente. Veíamos llegar la tormenta de vinilos y el huracán Hauff se hizo con el castillo escasísimos minutos después de darle al play. Un refinado chaparrón de electro, techno, EBM, industrial y, como no, acid cayó sobre nuestras cabezas mientras levantábamos los ojos al cielo y zarandeábamos los brazos a lo The Weather Girls bendecidos por ese diluvio de heterogeneidad, maestría y amor al arte analógico en el tercer y último amanecer de Festival Forte 2018. Nos llegaron a caer gotas que decían «I Am The Enemy» Pero no Helena, imposible. Te adoramos y nos tienes a tus beats desde que al comienzo de tu set The Horrorist preguntara «Are you with me tonight?«. Yes we are and we will always be, Queen Helena. Nos dejaste con el Spirit Dubbin’ y será una sensación imposible de olvidar. Vielen, vielen, vielen Dank!!

Fue difícil asimilar que teníamos cuerpo tras haber gravitado en el espacio con Helena Hauff. Pero ahí estaba el dueto formado por Arne Schaffhausen y Wayan Raabe, Extrawelt, para traernos de vuelta a la tierra y contarnos su fábula, su propio Apologue, de buena mañana. En tonos minimal y tech-trance, como lo hacen con su aka Midi Miliz o en sus temas Fernweh o Zu Fuss, el suave y progresivo directo de los alemanes nos vino genial para atender, danzar, pero sobre todo atender a cada acorde, a cada armonía, y despertar alegremente. Un mañaneo verdaderamente placentero.

Pero la paz y la calma parece que no perduran en el Forte. No están hechas para su carácter bélico, o al menos no para I Hate Models. El francés es el perfecto ejemplo de «pequeño, pero matón». Solo hace falta entrar en su biografía en Resident Advisor y leer «a violent love» o «melancholia and violence» para saber que al joven Guillaume le van las melodías agresivas. No bajó de los 140bpms y nos atacó a diestro y siniestro con sonidos desde techno hasta trance con temas como Let Me Go o su propio tema Walpurgis Night con los que bailamos y sudamos muchísimo -y eso es decir poco-. El pobre hombre se iba derritiendo por momentos y nosotros no sabemos cómo pero seguíamos en la arena, aunque ansiando un poco de sombra para sobrellevar sus latigazos. Pero llegaron las sombrillas y del calor sofocante pasamos al solysombra de éstas -algunos danzábamos con tanta furia de un lado para otro que se nos acababa olvidando el sofoco-. ¡Fue un completo Madness!

Y en realidad, la locura acababa de empezar. El dj y productor inglés, dueño de Different Circles, Jack Adams aka Mumdance llegó para rompernos los esquemas. Nos quiso trasladar a su espacio musical único -o sea, una rave a punto de estallar- como hace en su serie de eventos, Logos, para zarandearnos al son de sonido «ingrávido», según ha sido acuñado su estilo musical. Desde techno, tribe techno y tech-step, pasando por grime y hardcore, e incluso con toques de psytrance, danzamos durante largo rato a este cóctel molotov. Demostró pluralidad en gusto y conocimiento musical, pero sobre todo unas enormes ganas de instaurar la era rave en Montemor-o-Velho con temas como el mitiquísimo Vamp de Outlander, la versión hard de Se Your Body o el remix breakcore de Like a Prayer de Madonna, con la que cerró su sesión y nos mandó directitos a descansar un -largo- rato. Estábamos molidos y creemos que al respecto Mumdance se sentiría satisfecho.

Quisimos saludar a Shlømo antes de tumbarnos y retozar en la hierba, pero no duramos mucho rato en la pista. Lo sentimos, Shaun, en otra ocasión en la que tengas más protagonismo y contrincantes menos arrolladores nos veremos.

A la sombra de un árbol mientras comentábamos las hazañas y nos sorprendíamos de nuestro aguante atendimos por momentos a la actuación llena de vocoder (sintetizador de voz) de Hedonic 2 -a los que no conocíamos hasta ese momento-, en el que desciframos dos temazos, Kalosi de Blawan y el remix de Donato Dozzy a Collider, pero no apreciamos como semejante «setazo» como para movernos a la pista aún. Y lo mismo pasó con Svreca, aunque a éste ya le conocíamos y precisamente por eso no nos movimos. Había que darle tiempo, momentos zen y algo de cerveza y agua al cuerpo para que cargase y estuviese al punto de caramelo para revivir al son Voices From The Lake, es decir, el conjunto de Neel y Donato Dozzy que actuaban esta vez por separado.

No teníamos casi batería en el móvil dadas las horas que llevábamos de jarana pero pudimos inmortalizar el momento en el que Neel soltaba su bomba llamada Bassiani y animaba al público al ritmo de los eufóricos silbidos. A nosotros al menos nos activó la máquina en un instante. Durante una hora, Giuseppe Tillieci, nos embrujó con certeza al combinar techno de lo más ambiental y experimentar con sonidos deep que fluyeron entre el público como si de un hechizo se tratara. Estaba invocando al lord de esa noche -y lo hubiera sido también del festival si no existiese la sombra de Helena Hauff-, a su compañero de akelarres, el también italiano y mago de los platos: Donato Dozzy. Acompañando al anochecer, cual nigromante, fue mezclando vinilos de techno y EBM, con toques de minimal y deep tech, y una pizquita de electro, acid y trance formando una oscura nebulosa de mensajes electrónicos que en nuestros cuerpos se transformaron en una completa y absoluta hipnosis de felicidad. El que lleva hechizando más de una década lugares emblemáticos de la escena europea (véase, por ejemplo, Berghain o Fabric), acompañado de la psicodelia de los visuales nuevamente activados, nos lanzó conjuros del estilo de Tribecca para que nuestros cuerpos, lejos de fallar y desplomarse por el cansancio acumulado, se acunaran frenéticamente de un lado a otro hasta llegar a tener la sensación de volar. Magia negra, dicen. Sin duda, una maldición de las buenas que nos dejó niquelados para recoger nuestras almas perdidas entre esas murallas y posicionarnos en Exit Stance. Bravissimo Donato, grazie mille! 

La avalancha de alegría en la que se transformó la arena del Castelo de Montemor-o-Velho pasadas las 22h del domingo no tiene precio. Habiendo vivido la edición 2017 y sufrido su consiguiente bajón al darnos cuenta de la preciosa y oscura utopía que es en realidad Festival Forte, quisimos participar un año más en lo que podría haber sido un crimen hacia nuestra salud. No lo fue, en absoluto. Nuestros cuerpos por supuesto que pedían descanso, pero nuestras mentes estaban más despiertas que nunca tras cerciorarnos de que existen personas que aman y sueñan en el mismo rango de bpms, y que aún hay esperanza por salvar este tipo de eventos technófilos underground. Un año más, seguimos vivos -y posiblemente cerca de ser inmortales-, sobrevivimos al Forte y esperamos que éste sobreviva muchos años más. De una servidora, vía theBeatcom, a todos aquellos que aportaron un poquito de su magia en el castillo: un enorme OBRIGADA <3

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