NACIONALRESEÑAS

El mágico viaje musical llamado ITHAKA Festival

By octubre 30, 2018 No Comments

El pequeño pueblo de Medellín (Badajoz) se vio envuelta el fin de semana del 21 al 23 de septiembre por el primer encuentro del que podríamos calificar como un nuevo movimiento artístico y de comunidad -más bien, familia- llamado ITHAKA Festival. El evento petit comité que hace 6 meses tuvo que decir adiós a un intento de dar vida a la ciudad amurallada y deshabitada de Granadilla (Cáceres), por fin pudo hacer realidad su sueño y acercarnos hasta una fortaleza medieval del siglo XII su “proyecto sociocultural centrado en la innovación artística, la diversidad y la sostenibilidad, utilizando a la música como elemento vertebrador”. ¡Y vaya que lo hizo! El que se vaticinaba tan solo como una promesa de fin de semana de descubrimiento, viaje y comunidad, acabó convirtiéndose en una de esas pequeñas pero mágicas experiencias de verano que te descubren otras realidades geográficas, sociales y culturales (entre los metilenses por descontado). Lee este pequeño fragmento (o dale al Play a esto) y lo entenderás:

“…ITHAKA es un esfuerzo colectivo, alcanzado sólo gracias a un equipo dedicado, a nuestrxs amigxs y a todxs aquellxs que se aventuraron a confiar en un proyecto naciente, sin otra promesa que la de un fin de semana de descubrimiento, viaje y comunidad.

Nosotros entendemos los festivales como una pequeña burbuja, ajena al mundanal ruido, en los que una experiencia artística colectiva sirve de catalizador para ahondar en nuestros sentimientos, así como en las relaciones humanas con otras personas, ya sean viejos amigos o completos (hasta ese momento) desconocidos.

En este contexto, la tríada perfecta conformada por buena música, un público dedicado y respetuoso y una localización inspiradora pueden, en ocasiones, dar a luz a pequeños momentos llenos de lucidez y magia. A lo largo del pasado fin de semana nosotros, al menos, llegamos a sentir alguno de esos instantes pasajeros que, suspendidos en el tiempo, dejan una pequeña pero poderosa huella…”

Podría decirse que en theBeatcom nos gusta andar “de castillo en castillo y tiro porque me toca” pero sería engañar al lector. No todas las vivencias medievales han sido iguales; existen las bélicas, en el buen sentido de la palabra (véase Forte), y existen las pacíficas como nuestro nuevo descubrimiento, ITHAKA Festival, donde la calidad prima ante la cantidad. Es indiscutible que cada experiencia ha sido diferente y especial por el propio carácter de cada ciudadela y la de sus bailongos invasores -aka nosotros-,y en el caso de este capítulo #1 de un viaje sociomusical -que esperamos perdure muchos años más-, fue pura magia, una verdadera comunión entre la belleza histórica y experimental y un foro de diálogo para el avance de la escena de electrónica nacional.

La Plaza Hernán Cortés adornada con las mejores alhajas electrónicas, un camping volcado en la ecología y en el bienestar de la “familia”, y el castillo, revestido con una muralla de velas y con una elegante pieza lumínica de Irene Gonzalo (una de las creadoras del festival) en el centro, fueron idílicos lugares para el akelarre que vivimos durante 2 días. Los 18 artistas, conductores del ritual, nos impulsaron hacia la estratosfera de la experimentación musical navegando por distintas partes del mundo (real o cibernética) a través de un acertadísimo sistema de sonido Funktion-One.

Foto: Jeremías Carroza

Haciendo gala de ser un colectivo formado por jóvenes profesionales del mundo de la gestión cultural, la radio y la comunicación, la familia ITHAKA decidió comenzar el melódico trip en la plaza con un concierto inaugural para disfrute de todo Medellín -es decir, gratis-. El dúo Metametal fue el encargado de despegar la nave creando a tiempo real su característica atmósfera de melodías de saxofón, voz y dispositivos electrónicos, a lo que se unió posteriormente el trío Sound Tales of Timpani, que nos estuvo relatando cuentos sobre las posibilidades sonoras de instrumentos de percusión orquestales y étnicas unidos a producciones de música electrónica -véase la entrevista en Voragine TV para mayor comprensión -.

Dos espectáculos muy meritorios por su singularidad en mensaje y ejecución, pero parecidas al tercero, el proyecto etnomusicológico Antropoloops. Rubén Alonso, acompañado por el software de visualización de datos de Esperanza Moreno, fue tejiendo su discurso con fragmentos de música tradicional de distintos rincones del mundo, mientras en el mapa proyectado a sus espaldas el público investigaba en directo la procedencia de los loops o canciones que se estaban mezclando. En una posterior entrevista en Voragine TV nos cuentan un poco más sobre su proyecto y sensaciones de esta primera experiencia ITHAKA.

Quisimos tomar fuerzas tras los primeros bailoteos en la plaza y subimos hacia la fortaleza para el cierre de Fernanda Arrau. La chilena, que acaba de lanzar su sello discográfico, United Colors of Rhythm, nos acogió en la pista de baile con un poco de afro house del estilo de Gender (Auntie Flo’s Marimba Jam) de Skinnerbox para que el ritmo comenzase a apoderarse de nosotros e invocásemos a las mágicas almas del dancefloor del fin de semana. Nos puso a tono, como si de un Disco Circus se tratara, perfecto estado para recibir a la estadounidense pero residente en Barcelona Ivy Barkakati. La que ha colaborado con Hospital Productions o Modern Obscure Music, quiso también darnos The Sermon con su punto de vista de house y disco de corriente americana para seguir flotando en Deep Dreams y mostrarnos lo que serían para ella Brighter Days. ¡Vaya parranda nos llegó desde el continente americano! The Bomb!

Pero para juerga, la que llevaba Funktastic Fofo. El grupo formado por varios miembros de Undermad no hizo distinción entre géneros ni épocas y nos llevó Around The World con una selección preparada para solo un propósito: pasarlo bien. Sacaron su abanico de clasicazos de house, disco, dance, funky y hip hop sobre todo, y hasta se atrevieron a pedir matrimonio con Marry Me de Dj Call Me. Suponemos que a los de la organización, a quienes posteriormente mencionaron y agradecieron casi a gritos por micrófono, pero desafortunadamente mencionando solo a los 2 chicos de los 4 que conforman la -mixta- cabeza pensante de ITHAKA. Detalle que dio pie a uno de los momentos más memorables de la noche cuando Amy e Irene subieron Burning a la muralla, mientras desde los platos Fofo se lamentaba con “Oh Boy“, y bailando enérgicamente defendieron los valores de inclusión, diversidad e igualdad que conforman su colectivo, familia y festival. ¡Fue épico!

Finally, llegó el primer cierre de la primera jornada mientras Fofo nos preguntaba sensualmente “Where do we go from here, time ain’t nothing but time…” como si pidiese alargar la noche -un poco de mañaneo, vaya- y el público bailoteaba suavemente hacia la salida y valoraba -muy positivamente- su estado anímico, recuerdo musical y ambiente en general. ¡Muy buena nota sin duda alguna!

 

DÍA 2

Amanecimos en el camping tras un merecido descanso avivados por los ritmos ambient que Acid Future Overdose aka DJ F lanzaba a modo de despertador. El ilustre conocedor y enamorado de los vinilos por su incansable carrera vendiendo miles de ellos primero en solitario en Recycled Music Center y ahora en Palma39 junto con Alfonso Pomeda (aka F-on), nos paseó suavemente con su live por la orilla del Guadiana para espabilar el cuerpo, despejar la mente y dar la bienvenida al nuevo día de experimentación sociomusical. Hamdi Salama aka Bedouin Sahrawi fue el siguiente en guiarnos, micrófono en mano, por historias de lejanas tierras mediante su experiencia musical y orígenes argelinos. Nos contó sobre la energía que desde el Líbano enviaba Yasmine Hamdan con el remix de Holmes Price para Deny, al igual que lo hacían desde su Argelia natal Cheb Mami con Khalouni o Cheb Hasni con Adieu l’amour, para la difusión de las armonías árabes y la expansión de la escena electrónica. Unas energías que llegaron exitosamente a la zona chill del camping, donde la atmósfera, al contrario del último título de Cheb Hasni, recogía más y más amor. Amor por la música y su propagación por todos los recónditos lugares del mundo, pero también por la deliciosa paella vegetariana que nos sirvió la organización como chute de energía.

El siguiente toque de amor llegó de la mano de Ambphi, el siguiente live protagonista con el madrileño Damian Schwartz al frente del barco. El que como dj no se fija en estilos ni etiquetas, pero como productor siempre se decanta por la vanguardia, la armonía y las melodías jazz, nos mantuvo firmes en la navegación hacia la experimentación con su único y relajante directo creado capa tras capa de acordes de guitarra eléctrica y elementos ambientales. Perfecta brisa de melodía para esas criaturas que conformaban el público en el Escenario Río y chapoteaban relajados en la piscinita o se atrevían a adentrarse en las verdes mareas del Guadiana.

Las mentes quedaron serenas pero muy despiertas, y sedientas por más oleadas de buena y novísima música. En este siguiente turno, nos tocaba embarcarnos en el viaje timoneado por el colectivo -también de Madrid- Possible Others. La crew de jóvenes promesas que lleva alrededor de 2 años dejando huella por la capital en la nocturnidad discotequera de la Sala Siroco, Sala Caracol o Ballesta Club junto con nombres internacionales como Interstellar Funk o Phuong Dan, o en la diurnidad con eventos en el Matadero o en el programa semanal de Radio Relativa, preparó una selección de todos los colores y para todos los gustos denotando eclecticismo y constante búsqueda de nuevas experiencias creativas. Los 3 Possible Bad Boys representantes del colectivo comenzaron con tonos más ambient y experimentales, pasando por house y hip-hop e incluso se atrevieron -creemos que leyendo muy bien al público- con drum’n’bass o reggae como Mammy Hot Daddy Cool o el clásico The Tide Is High fomentando enérgicos Movements de buen rollo y preparando las almas bailongas para la segunda y última subida al castillo de Medellín.

El folclore gallego de Baiuca invadía la ciudadela cuando llegamos -sabiendo que tristemente nos perdimos a June or July y As Longitude por motivos de descanso, alimentación e higiene personal-. El que es uno de los precursores actuales de la reconexión de la juventud de la tierriña con sus raíces, nos trasladó su discurso antropológico de música tradicional fundida con sintetizadores y ritmos electrónicos, y conquistó nuestros sentimientos más profundos de inclusión cultural, a la par de ayudarnos a familiarizar un poquito más con la diversidad de almas en la pista de baile y bailar con ellas como si de un verdadero akelarre de meigas se tratara.

La flauta, las panderetas o la gaita que se derretían al ritmo de contemporáneos beats crearon la perfecta escena nocturna para instalar la haima y dar la bienvenida, una vez más, a Bedouin Sahrawi. En un instante, la ciudadela pareció volar de Galicia al Sahara y sentimos adentrarnos en lo más profundo del desierto musical del saharaui-canario, que a diferencia de su tranquila y diurna masterclass sobre producciones orientales, manifestaba tener ganas de parranda. Aunque sus sets no sean All The Same, estuvo como siempre acompañado de voces o melodías árabes, y el house, deep, dub y techhouse fueron los colores elegidos para animar la pista con temas como Drummachines o Tombola. Pero no, nosotros no jugamos a la tómbola, sino que íbamos a por la apuesta segura y el line-up de Itaka lo sabía.

Discoteca presents… la primera actuación de Cosmo Vitelli B2B Fer Xplosion. Fruto de una fructífera colaboración con el siempre especial y atrevido colectivo de Fer Xplosion y Eder Croket, Discoteca, el parisino pionero del house francés y cerebro de I’m a Cliché decidió embarcarse en el viaje musical de aquel fin de semana y acercarnos, junto con su compañero, todo su estilo y dotes bien entrenados desde los 90. El banquete estaba servido. Pudimos probar tantas y tantas distintas y ricas recetas de disco, italo, New Age, EBM o house, entre otras, con toques de acid y aroma de post-punk, que nuestro cerebro no podía estar más despierto a los nuevos sabores como Maktoop de Peggy Gou o clasicazos como Love Kills de Freddie Mercury. El B2B sació solo parte de nuestro hambre por la experimentación y el baile, y aunque nosotros entonásemos con ímpetu la de I Don’t Wanna Lose You por la gustera de semejante repertorio, sabíamos que pronto iba a acabar.

El futuro se hizo presente y el informático grupo de trabajo, Live Code Mad, lanzó la pista de baile hacia la estratosfera cibernética. Su nombre no podía definir mejor el frenetismo con el que los 4 coders tecleaban y reconfiguraban las entrañas de su software mediante el Live-Coding, generando en vivo contenido audiovisual y danzando constantemente a los cuerpos de la pista con melodías más oscuras del techno o EBM. Un show verdaderamente particular y exclusivo, y un claro ejemplo de la diversidad y la experimentación que defiende el festival -y sus participantes, claro está-.

El que consideramos fue uno de los mejores sets del festival llegó en formato B2B y con nombre de mujer. El dueto conformado por Ylia y Gatasanta desplegó todo su Break Force como quien lanza un hechizo para hacernos bailar desde el segundo en el que se pulsó el Play y no darnos tregua en ningún instante. Entrenadas desde hace un tiempo en la escena underground nacional, aunque María Barros se estrenara como dj en Paris, mezclaron hechizos de techno y electro, pasando por el house más clásico pero siempre manteniendo un halo de funk y experimentaleo, exhibiendo su camaleónico Skin y sus ganas de hacernos danzar entre las murallas. I’m For Real, nos decían. Y lo teníamos claro. En ningún momento abandonamos el m2 que nos agenciamos como pista de despegue hacia el éxtasis musical. Fue un cúmulo de encantamientos mezclados uno tras otro con gran control y pasión por la pista -en esos momentos, más bien un akelarre de brujas-. ¡Puro Magic!

Tras la brujería del B2B femenino de la noche, nos adentramos en la magia algo más oscura de F-on. El otro ilustre integrante de la tienda de Palma39 y también tenaz coleccionista de vinilos, para muchos con su labor didáctica al igual que su compañero Dj F, aprovechó el desconcierto de nuestros cuerpos tras las más de 2 horas de incesable baile para conjurar el hechizo que nos mantuvo hipnotizados durante otras 2 horas más. Los sonidos más deep y ambient del techno, y el minimalismo y la linealidad en el desarrollo de su encantamiento fueron claves en el viaje introspectivo en el que nos introdujo el vallecano, ya experimentado en hechicería con sus sellos Downbeat Records, Antimatter o el nuevo Alpenglühen. Consiguió que nuestras pulsaciones estuvieran coordinadas al ritmo de los platos hasta que los primeros rayos de sol nos acariciaron la cara despertándonos del encantamiento y así poder aplaudir la magnética actuación que vivimos.

Con el cuerpo fresco a pesar de las horas de baile y con la última cerveza en mano -o primera del día, según se vea-, dimos la bienvenida a la mañana del domingo de la mano de Uge Pañeda aka Okkre. La dj, productora, compositora y mitad del dúo LCC prefirió dejar de lado la hechicería dando pie a su show en directo llamado “Épica”, en el que explora la descontextualización de las dinámicas del club y de techno a través de una pieza de danza, esta vez protagonizada por la familia ITHAKA. Como creadora de soundtracks que es, dominó la escena y nos arropó con su particular tapiz sensorial  lleno de distintas personalidades y sensibilidades musicales hasta dejarnos suaves como la seda.

Eran momentos de paz y armonía -nunca mejor dicho- cuando Miss Okkre lanzó el último beat y el castillo se llenó de aplausos, vítores y lágrimas de satisfacción por parte de la organización y sus allegados. “Lo hemos conseguido, joder” . Conseguido y felizmente vivido. Fue un placer haber formado parte -por fin- de este utópico catalizador en forma de castillo -que ya sabemos que nos gustan- de sentimientos y sensaciones humano-musicales que nos llenó de energía y nuevas reflexiones. Por parte de theBeatcom y de todos aquellos nuevos amigos y amantes de la música que conocimos en esta experiencia sociomusical: muchísimas gracias y esperamos poder flotar en la magia de otro fascinante episodio de este bonito cuento musical. Nos vemos en ITHAKA Series #2.

Para más veracidad -contando con la baja calidad del dispositivo con el que se grabaron frente a los altavoces Funktion-One que nos acompañaron durante todo el fin de semana- aquí están los ejemplos de la riqueza auditiva que trajimos desde el camping y el castillo de Medellín:

——> ITHAKA Series #1 Medellín PLAYLIST <—–

Una vez más, gracias y hasta pronto familia ITHAKA 🙂

 

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